Wednesday, January 31, 2007

RELATO NOCTURNO
(por un servidor)
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Es curioso darse cuenta de que la noche en que deseas quedarte en la casa de un amigo por la flojera de regresar a tu hogar, el muy miserable se encuentra en el concierto de The Mars Volta; luego, te paras enfrente de esas maquinas extraterrestres metrobuseras, le introduces un billete de cincuenta pesos, recoges tu tarjeta y te quedas pensando –¿y por qué carajos esta basca no me da mi cambio?- , levantas la mirada y justo en tu carota, un enorme y rojo letrero que dice “NO DA CAMBIO”. Después, permaneces parado en doctor Gálvez, con un gesto de pocos amigos y una mugrosa tarjeta con cuarenta y dos pesos de crédito que verdaderamente te van a durar mucho mucho tiempo. Miras por la ventanilla mientas te levantas del asiento y después de distinguir entre la obscuridad el WTC, como mosca al parabrisas piensas –¡Roberto es la opción!- , sacas el celular, le marcas y le marcas y le marcas e inclusive le vuelves a marcar, pero nadie contesta. Te sientes molesto y por alguna razón la música ha dejado de sonar, metes la mano al morral, sacas el aparato y para tu no sorpresa, se han agotado las baterías, luego te deslumbra una de esas cosas enormes que recolectan gente, le haces la parada, subes apáticamente, sueltas el pasaje con un –a sta fe- sobre una mano velluda y comentas –va a ser un laaaargo viaje-. Tomas asiento y, cansado, te pierdes pegado al grasiento cristal…

Saturday, January 13, 2007

La Noche Más Obscura
(por un servidor)
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.................................“A la muerte también se le puede ver caminando desde
..................................éste balcón; se le puede ver sentada, bebiendo de mis
..................................mejores botellas de vino italiano; se le puede distinguir
..................................claramente a través de las pupilas de la abuela loca
..................................parloteando algún doble discurso; se le puede degustar,
..................................y tocar, y ver comenzar a desmoronar al pequeño
..................................espacio llamado vida...”
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-¿anís o licor de manzana?- fue la primera frase que parecía tener coherencia en toda la noche, puesto que era “lo único” que el muy miserable de Baldés tenía en su cantina personal para ofrecerme. Ensalivé mi lengua, levanté mi trasero de aquel fino sillón de piel, y en un respiro tracé en el aire el buen y sutil “jódete”; tomé mi abrigo y salí de su apartamento con paso acelerado...
Caminé por un largo pasaje hasta llegar a Insurgentes. Un destello desubicó mi presencia por un breve intervalo, miré mis dedos completamente rojos por el frío de medianoche y estiré mi mano en un antiguo método de detención del camión nocturno. Abordé colocando detenidamente cada uno de los pies sobre los escalones imprecisos, mis débiles dedos, tomaron el pasaje para introducirlo en la máquina, -buenas joven, muy temprano para irse, ¿no?- fue la musitada frase de procedencia dudosa al instante en que el individuo encargado del manejo del RTP (que se difuminaba en la obscuridad) me otorgó el boleto. Después, mi rostro giro 90º y fue entonces cuando pude observar a los pasajeros, silenciosamente indiferentes, sin rostro, como si fuese más que obvio el hecho de que tarde o temprano abordaría el colectivo. Caminé hasta el fondo con la impresión de que el camión se encontraba estático a pesar de que fuera de las ventanillas se demostraba lo contrario. Me senté en medio de algo que parecía una señora y dos sujetos y... ...ella me tatuaba su mirada desde el otro lado de la barra, yo sabía que era puta (pero no importaba), era aquel toque el que la volvía aún más exquisita... ...-¿va a bajar joven?- aún disperso, pude notar como el frío se había vuelto extremoso en el exterior, el vaho de las personas se distinguía como pequeñas chimeneas salidas de aquellas chozas japonesas de las películas de Kurosawa... ...toqué su hombro y al levantarse, pude percibir cierto aroma de sinceridad mezclado con una pizca de inocencia; deslicé mis dedos por su ombligo y ella me condujo a una bodega detrás de la barra donde pude hacerle el amor... ...-creo que ya está en hora de bajar joven- tuve deseos de raspar aquella brisa cristalina que se había formado en los bordes de los cristales, algo me decía que las ventanillas eran como yo, primero me había ido escarchando de los bordes de los dedos, piernas, brazos, luego pasaría a abarcar mi cabeza, cuello y pelvis, y por último se congelaría el corazón, el sofoque... ...cuando terminamos, ella tomó mi cartera y la guardó en su bolso, la miré fijamente y en un instante desapareció de la misma manera que la había conocido, sin decir una sola palabra. Regresé a la barra con una de esas miradas frías de indiferencia cuando “un consuelo” que apareció de la nada dijo -¡no te preocupes tío, suele suceder!- , el sujeto era dueño del bar y al parecer había sentido cierto agrado por mi persona; después, pude ubicarme subiendo en su automóvil con dirección a su hogar para continuar una borrachera que yo jamás había empezado... ...un estremecimiento me dio la impresión de que había transcurrido demasiado tiempo, me levanté, caminé hacia la puerta y presioné una tras otra el timbre que anuncia las bajadas; una voz bifurcada proveniente del conductor comentó –lo siento joven, se ha usted pasado y éste colectivo ya no hace paradas...- terminadas las últimas tres letras de la frase, pude vislumbrar un destello que rápidamente se impactó con el autobús...
-¿anís o licor de manzana?- fue la primera frase que parecía tener coherencia en toda la noche, puesto que era “lo único” que el muy miserable (dueño de un bar), tenía en su cantina personal para ofrecerme. Ensalivé mi lengua, levanté mi trasero de aquel fino sillón de piel, y en un respiro antes de trazar en el aire el buen y sutil “jódete”, pensé en que era relativamente temprano y no creí que hubiera una noche en la que se pudiera estar más muerto... Tomé asiento de nuevo y respondí hipócritamente –de manzana está bien...-