Muchacho solo/El equilibrista
Por Jacqueline Santos
Sucede que hay un poema, me habla de las pupilas rojas de un gato, pero yo no sé si el poema existe, y no sé si pueden enrojecer, y si existe, ha de ser un poema donde no pasa nada, será porque yo nunca he tenido un gato; uno de esos poemas donde lo inexistente delira y entonces existe; la solución es: un pequeño miau y ¡ya está!, gato hecho. Y el gato ése se pasea diciendo: “eres mío”, y yo digo miren a mi gato, yo sé que el gato me miente, se pasea solo por la luna; y todo lo que dice me avergüenza, el gato se duerme toda la noche sin soñarme, lo hace a propósito; luego, se queda mudo, silencioso. Inmóvil.
Harto de la ciudad, un día saltó del edificio, el gato escapa. Corre hacia un lugar que no existe. Yo no puedo seguir sus huellas, por que se llevó la luna; ya saben, aquella regrandota. Ese lugar sin luz acuna a mi gato, espero que algún día me llame, lo extraño, me pregunto si me extrañará; la vecina vino a decirme: “qué raro te ves sin tu gato”; yo no puedo ponerme a llorar por un gato, ante esto, sólo sonrío tristemente, intento ocultar su indiferencia, vuelvo a la realidad. Me aterra la verdad. Sí, saltó del edificio, el muy idiota. Dejo a la vecina hablando sola, voy al apartamento a rezar por el gato, me quedo parado en la puerta, pero los rezos no sirven de nada para quien se queda solo, no tiene caso esperar ante la puerta. El gato sabrá encontrar otras lunas.
Mi gato siempre tenía las pupilas rojas, mi gato siempre estaba solo, siempre estaba echando humo, con sus débiles maullidos. Y su tristeza lo invadía todo.
El gato saltó por la ventana. Ese día, estuvo como siempre quiso: rodeado de otros gatos, que lo veían desangrarse por sus rojas pupilas; todos ellos, mirándolo hasta que se lo llevaron. Ahora la vecina me dice: “pobre minino, ¿quién cuidará de ti?”. Yo me pregunto: “¿quién cuidará de mi gato?”.
Creo que lo mejor será saltar en busca de mi gato de pupilas rojas.
Jacqueline Santos (Ciudad de México, 1983). Escribe, es una excelente lectora y bebe ron. Lo último que supimos de ella es que estaba haciendo su tesis sobre Gilberto Owen. El original de este cuento que tenemos en nuestro poder está mecanografiado a dos tintas, tal y como quisimos reproducirlo aquí. Este cuento fue escrito hace unos 5 o 6 años.
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3 comments:
Buen cuento, sin duda. Interesante blog. Alguna razón para el cambio en el color de la tipografía?, yo tengo una teoría, pero.. no sé.. aún no lo entiendo bien.
Saludos.
como chingados puedo escribir aki!!!???
Soy Cristián
Pinche Aurelio, dime como cabrón ;)
Estimado Manuel: El doble color se debe a que hay dos voces hablando en el cuento.
Querido Cristián: mandame tus cosas, ya habías quedado y no enviaste nada.
Un saludo
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